El cuerpo en el arte y la psicosis. Dos perspectivas, múltiples cuerpos
Universidad Central de Caracas, Venezuela

Participantes: Paúl Mata (Miembro de la Nelcf y AMP) Estela Castillo (Miembro bajo condición Nelcf) Audrey Suárez (Asociado Nelcf Caracas) y estudiantes de la Escuela de Arte.
Coordinó: Frank Loreto (Asociado Nelcf Caracas)
La oportunidad de transmisión de la práctica psicoanalítica de orientación lacaniana en el ámbito del discurso universitario en Caracas, en el marco de las futuras Jornadas de la NEL cf, sobre El cuerpo en la Psicosis fue una experiencia inaugural, porque si bien se consumó en este encuentro preparatorio, fue un espacio de investigación que se fue forjando con los estudiantes de Artes que se interesaron en trabajar el cuerpo en la psicosis, como parte de la materia Introducción a la Psicología del Arte.
En ese sentido la intención en este acto final era que distintas perspectivas se encontraran, que los analistas practicantes pudieran dar cuenta de lo que saben del cuerpo, el cuerpo en la psicosis y los artistas a través de sus obras artísticas pudieran dar cuenta de cómo ellos lo captaban.
Los psicoanalistas iniciaron la conversación, Audrey Suárez precisó algunos conceptos fundamentales, la transferencia como lo estratégico, el “saber hacer con el síntoma” y la interpretación como lo epistémico. Así mismo, la política del inconsciente como motor de la investigación en Psicoanálisis. Mencionó que es de interés para el Psicoanálisis, “el decir de los sujetos sobre sus cuerpos”, la forma constituye lo imaginario, la palabra en su poder simbólico cobra preponderancia ante la imagen, al pensarnos seres de lenguaje, inmersos en el lenguaje. En este sentido, la psicosis en su fuera de discurso, pone en evidencia, lo que se trastoca como efecto, lo que angustia, la forclusión en oposición a la represión. “El sonido nos habita”, dicho por nuestro colega Frank Loreto, pero también el silencio.
Estela Castillo destacó el lugar del analista en el tratamiento con el psicótico. Indicó que es un lugar discreto, de testigo, secretario, asistente, un semejante para acompañarlo, pero no basta con acompañar. Falta precisar en la lógica de cada caso, cómo el melancólico con su objeto en el bolsillo, hace uso del analista, quien sirve de instrumento, de sostén que vivifica al cuerpo caído o de acotador de goce en el encuentro con un real sin límites.
Se sirvió de una viñeta para dar cuenta como un caso de melancolía que luego de múltiples hospitalizaciones, diagnósticos y pasajes al acto, consigue hacer lazo con un analista, logrando pasar de un cuerpo maltratado, a uno tocado por la divinidad, dentro de una comunidad religiosa, que la amarró por mucho tiempo. Entonces si bien no hay un estándar para todos, es importante rastrear las coordenadas lógicas del caso que nos permitirán maniobrar el lugar del analista.
Paúl Mata destacó la diferencia entre el cuerpo biológico y el cuerpo en psicoanálisis. Cuerpo que goza y que identifica al sujeto de una manera particular. Ahora bien, para entender el cuerpo en la psicosis, es importante entender su funcionamiento, porque si bien están fuera de la norma edípica, pueden encontrar maneras de anudarse. Es así como lo que otros discursos podrían considerar el delirio como una producción patológica, esta es en realidad el intento de restablecimiento. Porque finalmente la locura como lo señala Guy Briole no tiene la enfermedad mental como partenaire sino la razón.
Los artistas por su parte presentaron dos propuestas. La primera de ellas fue a través de un collage, demostrando cómo la primera aproximación que tenemos del cuerpo es la imagen, la unidad que implica el cuerpo. Es a partir de la imagen y sus representantes simbólicos es como podemos dar cuenta del cuerpo. No obstante, cómo el collage mostraba, esa imagen estaba compuesta de distintos elementos heterogéneos que se sobreponen entre sí y es lo que puede dar la ilusión de unidad, sin embargo, hay ciertos espacios que nos hacen pensar qué hay más allá de la misma. En esa misma perspectiva los elementos que se utilizaron para componer el cuerpo a veces eran referentes comunes, como el caso de los ojos, pero para hacer referencia al tronco, usaron como referencia la imagen de un caucho. Esto me hace pensar como el cuerpo no es solamente imaginario, si no también hay un componente simbólico, que desplaza.
Para dar cuenta del cuerpo en la psicosis, reconocieron que no tenían referencia de qué se trataba. Luego de quedar capturadas por la expresión de cuerpo fragmentado que sobrevino en espacios de conversación previos al encuentro, decidieron preparar otro collage, pero esta vez invitaron a alguien del público para que pegara distintas imágenes referenciales en una cartulina blanca sin ningún orden preestablecido. El resultado fue según su propuesta, la de un cuerpo fragmentado sin ninguna referencia del otro. Incluso una manera de dar cuenta que la noción de cuerpo, es una referencia singular, puesto que, si hubiese pedido a otra persona la creación del collage, seguramente hubiera hecho otro distinto.
La otra propuesta fue una danza exploratoria. Surge a partir de las enseñanzas del artista francés Antonin Artaud en las cuales el diálogo queda relegado a un segundo plano y se enfatiza el lenguaje gestual, los efectos de sonido y luces, el decorado y el cuerpo apestado por el lenguaje, por los residuos de lo que se dice, como consecuencia de la relación con el otro. Es así como plantearon una danza de a tres, en las cuáles en algún momento había movimientos coordinados entre ellas, pero en otros era como si algo del contacto entre ellas se viera afectado, y ahí la expresión corporal no podía localizarse en un movimiento sincronizado, sino llegaba un límite desconocido, como si el cuerpo quisiera deshacerse de la peste. La música también nos orientaba, es como si el asunto del cuerpo no pudiera ser tratado con el lenguaje, pero si con el sonido.
Es importante hacer referencia no solo a la propuesta artística, sino también a lo que para una de las participantes significó la creación de la misma. “Fue difícil armar esta propuesta, porque no es fácil soltarse, armar la comunicación entre los tres cuerpos, somos cuerpos que funcionan distintos, es difícil soltar la historia de cada uno, y dejarse afectar por el trabajo del otro… en este desencuentro pienso cómo se construyó mi propio cuerpo”
Finalmente, más allá de los conceptos tratados en las distintas perspectivas, que dejamos al lector y a otro momento los puntos de anclaje, quisiera destacar el efecto vivificador en los múltiples cuerpos que dejó el espacio en cada uno de los participantes. Esperemos que esa vitalidad resuene en las próximas jornadas, no es garantía, pero al menos estuvo la apuesta, porque sin vida no hay cuerpo, no hay trabajo.
Frank Loreto
Asociado Nelcf-Caracas













