José Luis Obaid

La lectura del argumento, preciso en sus escansiones y cortes, me recuerda una cita que disfruto por el carácter subversivo que comporta, en el sentido de lo que resiste en nuestro discurso: “Lacan no decía partenaire del discurso del amo, sino el reverso del psicoanálisis”.[1]

Advertíamos cierta degradación del psicoanálisis en las Intuiciones milanesas al destacar, J.-A. Miller, que “da la sensación de una degradación del psicoanálisis, por el hecho de que no es entendido en base a un deseo de verdad, sino en función de una demanda de atención personal…”.[2] Esto, como correlato de la contradicción entre el anonimato de la masa y el deseo de celebridad que induce el objeto mass media, por qué no, la virtualidad, estableciendo la pregnancia de una economía de la atención como marco de época: oferta de atención y demanda de atención. A nivel local el Estallido Social de Octubre del año 2019, el despertar de la cuarta ola feminista, a partir de las tomas universitarias, y la pandemia dieron cuenta de ello.

Ahora bien, el argumento de nuestras próximas Jornadas nos sitúa ya no sólo en la degradación del psicoanálisis por la vía de la demanda política del Otro ‒no de su deseo‒ en donde la democracia y el mercado son valores a los que el bien estaría vinculado, sino en el rechazo mismo de sus principios: rechazo de la interpretación, rechazo del inconsciente y el rechazo de entrar bajo transferencia.

Se trata, como nos aclara, de la pretensión del sujeto contemporáneo y sus estrategias para cerrar la brecha que le impide alcanzar su identidad en ausencia del Otro, en donde se quisiera idéntico a lo que dice de sí a partir de lo que percibe de sí y su mundo. Se trata de una relación particular a la palabra y el sentido, el cual se manifiesta de manera absoluta y consistente, se manifiesta al modo de las “burbujas de certidumbre”.[3]

En dicha dirección me parece que la docilidad al parlêtre no se confunde con la escucha empática, una escucha del sentido de los dichos y la transparencia de las palabras que arriesga el todo es posible. La docilidad al parlêtre es correlativa de una desestimación del registro burocrático y la ambición comunicativa de la palabra. Una docilidad, también, con los límites propios que la época impone a nuestra práctica y que pueda ser, a la vez, el punto de apoyo para restituir la dimensión interpretativa de la palabra asumiendo el riesgo del no todo es posible: no todos consentirán a la interpretación, no todos supondrán el inconsciente y no todos entrarán “bajo transferencia”.

Tal vez, la serie interpretación-inconsciente-transferencia, que leo como propuesta, cobre toda su pertinencia y relieve si la dimensión interpretativa de la palabra, la posibilidad de resonar, abre las vías para suponer el inconsciente y su lectura bajo transferencia.


[1]  Miller, J.-A., Sutilezas analíticas, Paidós, Buenos Aires, 2012, p. 18.

[2]  Miller, J.-A., “Intuiciones milanesas”, https://sobrevolandolacanquotidien.blogspot.com/2017/09/intuiciones-milanesas-por-jam.html

[3]  Ibíd.