Presentación de las XV Jornadas de la NEL
La orientación de la experiencia psicoanalítica
en el XII ENAPOL
Las razones de nuestra alegría

Luisa Aragón
Miembro de la NEL-Guatemala y AMP
Presidente de las XV Jornadas de la NEL

La orientación de la experiencia psicoanalítica, título de nuestras XV Jornadas, nos provoca y nos invita a volver a los fundamentos epistémicos, clínicos y políticos, para adentrarnos en la especificidad de la experiencia psicoanalítica. Surge entonces un llamado a interrogar e investigar cómo se constituyen las condiciones y los principios de una praxis que se orienta por la vía del síntoma.
Cuando Freud descubrió el inconsciente e inventó el psicoanálisis, trazó una ruta que sigue vigente sobre cómo llevamos adelante una práctica a la que damos el nombre de psicoanalítica. No hay jornadas de Escuela que no nos inviten a retornar y a leer a Freud y a Lacan, no sin las contribuciones de J.-A. Miller y lo que constituye la orientación lacaniana.

En el argumento de nuestras Jornadas se destaca que: “La Orientación -así, con mayúscula-, definitiva, final, universal, no existe en psicoanálisis”.1 Esa distinción atraviesa de inicio a fin la enseñanza de Lacan, quien desde muy temprano, en su Seminario 2, nos aclara que lo que nos enseña “son nociones fundamentales, alfabéticas; es una rosa de los vientos, una tabla de orientación, más que una cartografía completa de los problemas actuales del análisis”.2 Agrega que se requiere del practicante que disponga “de la susodicha tabla de orientación, que intente pasearse sobre el mapa por sus propios medios y someta su enseñanza a la prueba de una amplia lectura de la obra de Freud”.3
J.-A. Miller siguiendo a Lacan nos advierte que seguir una orientación requiere tomar una misma indicación ética por parte del practicante, quien dirige una praxis que no tiene que ver con el ejercicio de un poder, sino que en su curso implica que pueda “reconocer el lugar donde se encuentra determinando sus puntos cardinales”.4
Planteada esta orientación, que no se rige por estándares, se ordena la cura analítica desde el principio hasta el final, distinguiendo la táctica de la interpretación, la estrategia de la transferencia y la política, que es la manera como se pone en juego el deseo del analista con el que opera y sostiene la pertinencia de su acto.
Conocemos que en el curso “El Ser y el Uno” J.-A. Miller señala que el origen del término cura fue utilizado por Lacan en una época, en que “era necesario rehabilitar el psicoanálisis, haciéndolo pasar por una terapéutica”,5 pero que luego lo sustituyó por el de experiencia analítica, término del que se ya se venía sirviendo antes. Alude a que hay un real en juego en la experiencia analítica, “que en un análisis pasan cosas y que cada quien vive allí algo completamente singular”.6
Las XV Jornadas serán la oportunidad para profundizar e introducir algunas reflexiones relativas a nuestra formación, orientada por la experiencia del análisis, que asigna un lugar central al pase y a la práctica del control.
La formación permanente cada vez nos convoca a recuperar la brújula sobre la que se funda nuestra orientación, nos sienta en el banquillo, nos pone a prueba y exige que en los distintos dispositivos se suscite el debate, se profundice y se ahonde en el tema, sin caer en dogmatismos.
Podemos decir que en un primer momento las actividades preparatorias hacia las jornadas han seguido la orientación de volver a los “Escritos técnicos” de Freud y al Escrito de 1958 “La Dirección de la cura y los principios de su poder”, de Lacan, referencias que hemos revisado a fondo durante dos escansiones del Seminario de la NEL y que continuaremos en la tercera que está por venir.
Tomando como punto de partida estos textos, hemos trabajado en un programa que indica una dirección, que bajo la modalidad de Coloquio Seminario nos ha reunido en diferentes secciones que conforman el mapa heterogéneo de una comunidad dispersa geográficamente como es la NEL, pero que a la vez da muestras activas de la vida de Escuela, en la que más allá de lo múltiple se comparte una orientación.
A través de un programa que se renueva año tras año, nuestras jornadas de Escuela, cuya orientación introduce el movimiento, abren un espacio de conversación sobre el trabajo renovado de los analistas en su práctica. Al mismo tiempo, arman un lazo de trabajo con la Escuela, en tanto comunidad de experiencia. De esta manera, crean la oportunidad y la ocasión para que se pueda trabajar intensamente y también divertirse. Así, en la serie de una elaboración seria y rigurosa, pero a la vez ligera y viva, encontramos en el trabajo con otros las razones de nuestra alegría.
Para continuar con la satisfacción que produce el saber alegre y el encuentro de los cuerpos, los invitamos a embarcarse, brújula en mano, rumbo a nuestras próximas jornadas, a realizarse el próximo 7 y 8 de noviembre en Santiago de Chile, ciudad anfitriona.

Brújula

“Y ¿qué decir del deseo del analista, de la x de este deseo? No es el deseo de ningún sujeto, y aun cuando no sea un deseo puro conviene tomarlo en la perspectiva de la función deseo, razón por la cual no es en el enunciado donde se capta sino en la enunciación. El deseo del analista se presenta como un nuevo estatuto del deseo fundamentado en la inexistencia del Otro… Los carteles del pase tratan de poner el foco en este punto, de verificar en el pasante la presencia del deseo del analista” Xavier Esqué “Transferencia y acto. El deseo del analista”. 7
Si el deseo del analista no se capta en el enunciado sino en la enunciación, y se define como un deseo de descompletar fundamentado en la inexistencia del Otro, ¿cómo podemos entender que los carteles del pase verifiquen en el pasante la presencia de este deseo?

Deseo del analista: coraje y decisión

Maggie Jáuregui
Miembro de la NEL-Santa Cruz de la Sierra y AMP

La Escuela es “una institución cuya particularidad es la de no saber algo esencial, no saber qué es un analista” 8, este no saber es lo que mueve a “convertir esa ignorancia en un trabajo: el pase” 9, dispositivo que, una y otra vez, nos remite a ese agujero de saber: el analista no existe, no hay un ideal a seguir, sino uno por uno, cada quien analista a su propio estilo.
En tal sentido, se ubica en el Cartel del Pase dos vertientes de trabajo: por un lado la investigación, que remite a la sorpresa de un saber nuevo que el estilo singular de un final de análisis transmite; por otro lado, el trabajo de verificar en el pasante la presencia del deseo del analista, si hay un analista.
Paradojal trabajo del Cartel del Pase, ubicados en el lugar de la ignorancia de lo que es un analista, tienen que verificar si hay analista en quien se postula como tal. Contrasentido que da cuenta de que para pesquisar lo nuevo de un saber tiene que haber “una mezcla de saber antes (ya que) lo nuevo solamente se puede reconocer a partir del saber que ya uno tiene” 10. Ese “saber antes” orienta que no basta rastrear un recorrido que denote haberse desprendido de su fantasma, la separación de una identificación a un significante amo. No es del mismo tenor poder ubicar en el pasante otra posición respecto al objeto que oculta su fantasma.
Desprenderse del objeto a, dejarlo caer, requiere de coraje y decisión al transitar un análisis, arriesgarse a esa pérdida nos enfrenta con “nuestra propia nada” 11 dice Lacan en el Seminario 11. En otro momento en que habla sobre el pase plantea que hay que “apreciar por qué alguien toma ese riesgo loco” 12 de querer convertirse en analista. No es poca cosa la extracción del objeto a y su vinculación con la separación del analista.
El deseo del analista es “el deseo de obtener la diferencia absoluta” 13 dice Lacan en la cita que nos ocupa, enunciado que desarticula cualquier parangón, emparejamiento, completitud con el otro.
Por tanto, un final de análisis da cuenta del pase a ser analista cuando en el decir se escucha el desapego transferencial de lo que fue el lazo libidinal en su propio proceso de análisis y esto se escucha en “el resabio de un análisis […] a la salida del proceso de transformación” 14, cuando el pasante hace el duelo por el objeto analista, denotando en su propio ser la inexistencia del Otro y la soledad en la relación con su goce, marca de la diferencia absoluta.
Como operador, el deseo del analista orienta la experiencia analítica en la relación transferencial con el analizante, trabajando en no ceder a la demanda y en contra de no querer saber del objeto causa, encubierto por el fantasma. Es lo que, en la Escuela, enseña cada testimonio de pase en su singularidad, exponiendo algo nuevo sobre la pregunta qué es un analista, qué es el deseo del analista, “sin que por eso su enseñanza sea un modelo pues en esto vemos que el analista responde al no todo” 15.

Carto-grafía

“Soportar la transferencia tampoco va de sí porque el analista por su propio análisis sabe que al final de la cura eso caerá, de la posición de sostén del sujeto supuesto saber caerá como resto, como deshecho.” Xavier Esqué “Transferencia y acto. El deseo del analista”. 16
¿Qué consecuencias clínicas y éticas se derivan de que la transferencia, sostenida en la ficción del sujeto supuesto saber, está destinada a caer al final de la cura?

Transferencia, establecimiento y caída

Silvana Di Rienzo
Miembro de la NEL-Ciudad de México y AMP

En la Proposición del 9 de octubre de 1967, en referencia a la institución analítica, Lacan ubica al inicio del análisis y a su final como los “puntos de empalme donde deben funcionar los órganos de garantía”.17
Esta declaración apunta al corazón de la orientación, tanto para la vida institucional como para la experiencia misma por las consecuencias en las dimensiones ética, clínica y política que se desprenden de ella, ya que lo que está en el hueso del asunto es el pasaje del analizante al analista al final de la partida. Un analista es el resultado de la propia experiencia analítica llevada hasta el final, y hablar de fin de análisis implica que quien ha estado en el lugar del analista será abandonado como desecho, revelando así su posición estructural en la experiencia.
Podríamos decir que lo que garantiza la experiencia analítica entonces -táctica, política y estrategia mediante- es la posición del analista en tanto posibilite a partir de su acto que se abra el juego y que se pueda cerrar.
Llegar a la salida no es sin una buena entrada y para entrar bien la instalación de la transferencia es condición, donde “el acto se anuda a la estrategia por el lado de la transferencia, pero sobre todo a la política” 18, en tanto experiencia orientada por lo real. Al comienzo está la transferencia que hace obstáculo a la relación dual, en tanto quien esté en el lugar del analista juegue el juego sabiendo que no sabe nada del saber supuesto, sino que lo que debe saber es precisamente lo que allí está en juego, sosteniendo la ficción de la función sujeto supuesto saber por su presencia en acto cada vez.
Como crónica de una muerte anunciada, citando a García Márquez, desde el inicio se sabe que el destino del lazo transferencial y su soporte, el sujeto supuesto saber, es su caída, “…la condición de la explotación psicoanalítica de la transferencia debe estar sostenida por el deseo de terminar como un desecho” 19. Será entonces por el lado del deseo del analista donde habrá que indagar la condición de posibilidad para que esto sea factible.

Compases

“El acto analítico se funda en un vacío, por ahí viene también el horror al acto, un vacío que los analistas pretenden, a veces, rellenar con el saber” Xavier Esqué “Transferencia y acto. El deseo del analista”. 20
¿Cómo interpretar la idea de que el acto analítico se funda en un vacío que suscita horror, y de qué manera este vacío, irreductible al saber, sitúa la función de la interpretación y el acto analítico?

Introducir el corte acontecimiento

María Victoria Clavijo
Miembro de la NEL-Guayaquil y AMP

Jacques Lacan dicta su seminario de El acto psicoanalítico 21 en el mismo año en que propone el dispositivo del pase, y 3 años luego de su acto, el de la fundación de la Escuela. En medio de ese periodo, dicta el Seminario La lógica del fantasma 22. La reseña del seminario 20 escrita por él mismo es elaborada dos años después. La secuencia temporal anterior, es un marco temporal que nos enseña a leer Graciela Brodsky 23 para dar la perspectiva de lo que el acto analítico implica para Lacan: nada menos que al analista mismo como producido en la experiencia analítica.
Dice Lacan, “Nunca visto ni oído a no ser por nosotros, es decir, nunca señalado, y aún menos cuestionado, el acto analítico lo vamos a suponer a partir del momento selectivo que el psicoanalizante pasa a psicoanalista” 24 Este es el horizonte, un pasar de una cosa a otra. No es un sentido nuevo, es un salto. “Ni visto, ni oído”, entonces es necesario verificarlo cada vez.
A pesar de la preocupación de Lacan por la acción del analista en La dirección de la cura y los principios de su poder (Lacan, 1958) ésta no apunta aún al objeto a, sino al relevamiento de lo simbólico que fundamenta su acción. La acción que corresponde al objeto a en la experiencia analítica no sería la interpretación que se juega en el eje simbólico del esquema Z, desde el lugar del Otro, sino el acto analítico. Que tenga efectos interpretativos, no quiere decir que el acto responda a la misma lógica que la interpretación del deseo como reprimido y no reconocido en el Otro. Se trata más bien de una lógica otra, elaborada en el seminario La lógica del fantasma a partir del cuadrángulo de Klein, tomando como punto de partida una posición del analista de un “no-pienso”, considerando la fórmula cartesiana para explicitar el recorrido de un análisis en sus diversas operaciones. Dice Lacan: “(…) el psicoanalista en el psicoanálisis no es sujeto, y que situando su acto con la topología ideal del objeto a, se deduce que opera por no pensar. (…) Un “yo no pienso” que de hecho suspende al psicoanalista de la ansiedad de saber dónde darle su puesto para pensar.” 25
Del lado del analista si lo asiste su acto  como tal, y no sus ritualismos, entonces podría estar a la altura del acto. Por eso, no hay el analista, pues solo aparece si está a la altura de este acto, que se verifica cada vez, y la prueba es la producción del objeto a.


1 Argumento de las XV Jornadas de la NEL. Disponible en: https://jornadasnelcf.com/xv/orientacion/argumento/
2 Lacan, J., El seminario, Libro 2, El Yo en la teoría de Freud y en la técnica psicoanalítica, Paidós, Buenos Aires, 2022, p.372.
3 Ibíd., p.372.
4 Miller, J.-A., 1,2,3,4 Tomo I, Los cursos psicoanalíticos de Jacques-Alain Miller, Paidós, Buenos Aires, 2021, p.23.
5 Miller, J.-A., El Ser y el Uno, Curso de la Orientación lacaniana, clase del 2 de febrero 2011. Inédito.
6 Ibíd.
7 Esqué, X. Transferencia y acto. El deseo del analista. https://jornadasnelcf.com/xv/wp-content/uploads/sites/4/2025/08/Transferencia-y-acto.-El-deseo-del-analista_Xavier-Esque-1.pdf
8 Miller, J.-A. “Elucidación de Lacan”, Charlas brasileñas, Editorial Paidós, Buenos Aires.1998, p. 524
9 Idem, p.524
10 Miller, J.-A. “El concepto de Escuela”, publicado en Cuadernillos del Pasador. 1993. Obtenido el 24/09/21 en versión digital https://www.wapol.org/es/las_escuelas/TemplateArticulo.asp?intTipoPagina=4&intEdicion=1&intIdiomaPublicacion=1&intArticulo=288&intIdiomaArticulo=1&intPublicacion=10
Fuente: Asociación Mundial de Psicoanálisis 2021.
11 Lacan, J., El Seminario, libro 11: Los cuatro conceptos fundamentales del Psicoanálisis. Paidós, Buenos Aires, 2017, p.100.
12 Lacan, J. (1981) “Sobre la experiencia del pase”, ¿Ornicar? Nº1. Editorial Petrel, Barcelona, p.35. Obtenible en Revista de Psicoanálisis En el Margen https://enelmargen.com/2017/10/20/sobre-la-experiencia-del-pase-por-jacques-lacan/
13 Lacan, J., El Seminario, libro 11: Los cuatro conceptos fundamentales del Psicoanálisis op. cit. p.284.
14 Miller, J.-A. “El concepto de Escuela” op. cit. En versión digital.
15 Miller, J.-A. “El concepto de Escuela” op. cit. En versión digital.
16 Esqué, X. Transferencia y acto. El deseo del analista. https://jornadasnelcf.com/xv/wp-content/uploads/sites/4/2025/08/Transferencia-y-acto.-El-deseo-del-analista_Xavier-Esque-1.pdf
17 Lacan, J., Proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la Escuela, Otros Escritos, Paidós, 2021, p. 265.
18 Esqué, X. Transferencia y acto. El deseo del analista. https://jornadasnelcf.com/xv/wp-content/uploads/sites/4/2025/08/Transferencia-y-acto.-El-deseo-del-analista_Xavier-Esque-1.pdf
19 Miller, J.-A., El banquete de los analistas, Paidós, 2011, p.417.
20 Esqué, X. Transferencia y acto. El deseo del analista. https://jornadasnelcf.com/xv/wp-content/uploads/sites/4/2025/08/Transferencia-y-acto.-El-deseo-del-analista_Xavier-Esque-1.pdf
21 Lacan, J. (1967-1968). El Seminario, Libro 15: El acto psicoanalítico. Buenos Aires: Paidós.
22 Lacan, J.(1966-1967). El Seminario, Libro 14. La lógica del fantasma. Buenos Aires: Paidós.
23 Lacan, J. (1966) Reseñas de enseñanza. Capitulo V: (El acto psicoanalítico). Buenos Aires: Manantial
24 Brodsky, G. Fundamento. El acto analítico. Cuadernos Nº 5 del ICDEBA, 2002, p.22
25 Lacan, J.(1966-1967). El Seminario, Libro 14. La lógica del fantasma. Buenos Aires: Paidós.