Brújula
“Pero el real que está en juego en la experiencia analítica no es el del discurso de la ciencia (…) Se trata, por el contrario, del real propio del inconsciente; por lo menos ese real acerca del cual, según la expresión de Lacan, el inconsciente testimonia”. Miller, J.-A., “Hacia lo real”, Cómo orientarse en la clínica. Grama, Buenos Aires, 2020, p. 10.
A partir de tu lectura de esta proposición ¿De qué modo el real del inconsciente orienta la función de la interpretación analítica?
De la realidad a lo real. Dos cortes
Andrés Álamo
Asociado NEL-Caracas
La formalización lacaniana de lo real como un registro distinto de la realidad es posible a partir de dos cortes en la teoría del conocimiento. El primero, tuvo lugar en el siglo XVI, con la aparición del cogito cartesiano. Jacques-Alain Miller propone leer en la duda sistemática de Descartes una operación de vaciamiento de la significación imaginaria de la que se desprenden dos efectos. Por un lado, el sujeto de la ciencia como una pura agencia desustancializada y rechazada por su propio discurso; y por otro, el objeto de la ciencia, una realidad regulada por elementos significantes desprovistos de significación, pero ordenados en sistemas internamente coherentes.1 El cogito cartesiano funda la realidad conjugando lo real y lo simbólico, a condición de excluir la significación imaginaria. Un mundo que ya no habla pero que conserva un logos susceptible de ser leído matemáticamente y, por tanto, predecible y controlable por la nueva práctica científica.
Podríamos pensar un segundo corte, llevado a cabo por Freud, a principios del siglo XX. Partiendo de la posición del científico, decide ubicarse, no frente al objeto, sino frente al sujeto de la ciencia pidiéndole que hable libremente. Esa invitación conduce al sujeto al encuentro con un imposible, a comprobar que no es libre en su discurso, pues todas sus producciones de sentido apuntan a una única significación fundamental que ocupa el lugar de la ausencia de un referente en el discurso.
De este modo nace el psicoanálisis como una nueva modalidad de lazo social, donde el sujeto de la ciencia no se dirige a una “realidad exterior”, sino al agujero en el corazón de su propio decir. Es ese agujero, ese “imposible de decir” lo que se distingue como el real del psicoanálisis,2 frente al que el inconsciente no es sino defensa. Freud radicaliza así el movimiento cartesiano, destilando lo real y lo simbólico de lo que constituía la realidad como referente.
El real de la ciencia es homogéneo al conocimiento y orienta la práctica científica hacia la acumulación del mismo. Mientras que el real del psicoanálisis constituye un límite al conocimiento. Tomado como orientación, hace de la interpretación una operación que erosiona las junturas de los elementos significantes en los que se soporta todo conocimiento. Apunta así al encuentro con lo imposible, lo único capaz de conmover la fijeza de la “realidad” y abrir la posibilidad de un nuevo arreglo.
Carto-grafía
“No es entonces incorrecto decir que ya no se está tratando con la enfermedad anterior del paciente, sino con una neurosis recién creada y recreada, que sustituye a la primera. A esta versión nueva de la afección antigua se la ha seguido desde su comienzo, se la ha visto nacer y crecer, y uno se encuentra en su interior en posición particularmente ventajosa, porque es uno mismo el que, en calidad de objeto, está situado en su centro.” Freud, S., “27ª conferencia. La transferencia”, Obras completas, Volumen 16 (1916-17), Amorrortu, Buenos Aires, 2009, p. 404.
A la luz de esta cita, ¿Cuál es la función que desempeña la posición del analista en calidad de objeto en el marco de la clínica bajo transferencia?
Un real en la clínica bajo transferencia
Jimena Rivas
Miembro bajo condiciones – NEL Lima
Hay algo radiante, alegre y gozoso que me genera el encuentro, una y otra vez, de la realidad donde los fundamentos que constituyen la práctica psicoanalítica serán siempre un punto de inicio y retorno. Bien lo supo Freud en 1916, señalando la transferencia como el más poderoso resorte impulsor del trabajo analítico.
Acompáñenme, a la letra, a través de esta espectacular referencia de la 27ª conferencia: “La transferencia” y orientemos un camino en relación con la función que desempeña la posición del analista en el marco de una clínica bajo transferencia.
Freud describe, “ya no se está tratando con la enfermedad anterior, sino con una neurosis recién creada y recreada”,3 y es que, Freud trae aquí a la luz lo que no cesa de no escribirse en el sujeto y que, en la labor del analista y su posición en cuanto a maniobrar en transferencia es esencial, a sabiendas, una orientación por lo real.
Ya en 1914, Freud, en su texto “Recordar, repetir y reelaborar”, postula aquello que de real hay en la repetición y de lo que de su acto es posible dar cuenta en el trabajo analítico bajo transferencia. Eso que de satisfactorio se repite, insiste, pero de lo que también algo fuga, “podemos decir que el analizado no recuerda, en general, nada de lo olvidado y reprimido, sino que lo actúa. No lo reproduce como recuerdo, sino como acción; lo repite, sin saber, desde luego, que lo hace”.4
Un real que, en una clínica bajo transferencia, como nos señala Lacan, el analista debe “pagar con su persona, en cuanto que, diga lo que diga, la presta como soporte a los fenómenos singulares que el análisis ha descubierto en la transferencia”.5 Años en adelante, Lacan postulará el Sujeto supuesto Saber como pivote de la transferencia, motor necesario en un deslizarse a través de ella en la experiencia analítica.
No sería posible entonces sin la presencia de un analista, que un analizante ponga en juego lo más íntimo de su ser, es un juego de a tres. Lacan nos lo recordará en el Seminario 11, situando la presencia del analista como una manifestación del inconsciente.
Toma Freud entonces “es uno mismo el que, en calidad de objeto, está situado en su centro”.6 El analista en su posición y en calidad de objeto, será entonces, señala Lacan, aquél que resiste la demanda del sujeto para dar paso a que aparezcan los significantes en que su frustración está ahí retenida.7 Es aquel que con su persona pagará como soporte para consentir y autorizar la experiencia analítica. Consintiendo entonces, en palabras de Xavier Esqué, “que el sujeto del inconsciente lo tenga como causa de su deseo”.8
Compases
“La interpretación, para descifrar la diacronía de las repeticiones inconscientes, debe introducir en la sincronía de los significantes que allí se componen algo que bruscamente haga posible su traducción — precisamente lo que permite la función del Otro en la ocultación del código, ya que es a propósito de él como aparece su elemento faltante”. Lacan, J., “La dirección de la cura y los principios de su poder”, Escritos 2, Siglo veintiuno, México, 2009, p.566.
A partir de esta cita, ¿Cómo orienta la práctica analítica el hecho de que la interpretación, según Lacan, no se limite a descifrar, sino que introduzca un corte en la sincronía de los significantes?
Introducir el corte acontecimiento
Mariela Rodríguez
Miembro de la NEL-La Habana y AMP
En La dirección de la cura y los principios de su poder, 9 Lacan se dirige a los analistas en un esfuerzo por restaurar el filo cortante de la verdad freudiana. 10 En ese esfuerzo, advierte el uso de la transferencia como estrategia y la interpretación como táctica, comandados por la política del fin “ético” del análisis.
Con la política del sínthoma, el uso de la transferencia y la interpretación se aspira al acontecimiento de cuerpo, para demostrar lo real y permitir la modificación de la estructura para un nuevo arreglo sinthomático. Además de la necesaria lógica fálica, se opera desde la lógica femenina, la poesía, el budismo Zen …De ahí que en la transferencia el analista encarne el lugar de semblante y opere sinthomáticamente, mientras sus intervenciones apuntan y equivocan el significante amo (S1 como letra de goce asemántica) que percute en el cuerpo (lugar de S2) 11 12 13
Ese “algo abrupto” que debía introducir la interpretación en 1958 deviene CORTE. No se reduce al cierre de la sesión antes de su elaboración semántica. 14 Incluye toda intervención del analista que remita al sujeto a la opacidad de su goce, separando la fijeza S1-S2, desencadenando y mostrando la defensa, al tiempo que produce efectos de goce incalculables, posibilitando otra escritura. Saber cortar va a conformar el deseo del analista, “todo está en el análisis en la eficacia de un buen corte…” 15 con la lectura y formalización retrospectiva de sus consecuencias sinthomáticas.
1 Miller, J.-A. (s.f.). Elementos de epistemología. En Recorrido de Lacan: Ocho conferencias (p. 45). Manantial.
2 Miller, J.-A. (s.f.). El psicoanálisis, su lugar entre las ciencias. Recuperado de https://www.revconsecuencias.com.ar/ediciones/009/template.php?file=arts/Alcances/El-psicoanalisis-su-lugar-entre-las-ciencias.html
3 Freud, S. (1916). “27ª conferencia. La transferencia”. Obras completas (Vol. 16, p. 404). Amorrortu.
4 Freud, S. (1914). “Recordar, repetir, reelaborar”. Obras completas (Vol. 12, pp. 151-152). Amorrortu.
5 Lacan, J. (1958). “La dirección de la cura y los principios de su poder”. Escritos 2 (p. 561). Siglo Veintiuno.
6 Freud, S. (1916). “27ª conferencia. La transferencia”. Obras completas (Vol. 16, p. 404). Amorrortu.
7 Lacan, J. (1958). “La dirección de la cura y los principios de su poder”. Escritos 2 (p. 589). Siglo Veintiuno.
8 Esqué, X. (2025). “La transferencia y acto. El deseo del analista” (p. 3). Texto elaborado para las XV Jornadas de la NELcf “La orientación de la experiencia psicoanalítica”. Recuperado de https://jornadasnelcf.com/xv/wp-content/uploads/sites/4/2025/08/Transferencia-y-acto.-El-deseo-del-analista_Xavier-Esque-1.pdf
9 Lacan, J. (1958). “La dirección de la cura y los principios de su poder”. Escritos 1 (pp. 559-616). Siglo Veintiuno.
10 Lacan, J. (1967). “Proposición del 9 de octubre de 1967”. Asociación Mundial de Psicoanálisis. Recuperado de https://www.wapol.org
11 Lacan, J. (2005). El seminario 23: El sinthome. Paidós.
12 Laurent, E. (2016). El reverso de la biopolítica: Una escritura para el goce. Grama.
13 Miller, J.-A. (2011). Donc: La lógica de la cura. Paidós.
14 Miller, J.-A. (1996). “La interpretación al revés”. Entonces, Sssh. EOLIA.
15 Cornu, P. (2024). “Corte(s) en la experiencia analítica”. NELcf Textos de orientación. Recuperado de https://jornadasnelcf.com/xiii/portfolio-items/cortes-en-la-experiencia-analitica/


