¿Qué nos enseña la metáfora paterna acerca de las condiciones de amor?

Editorial

Caracol(a) al modo de un instrumento se propuso ser un llamado que convoca, eco de lecturas, y espiral que acompañara el recorrido hacia las XVI Jornadas de la NEL, “La metáfora paterna”. Número tras número, la caracola fue recogiendo distintas resonancias de este concepto, haciéndolo hablar a partir de los problemas que la clínica y nuestra época nos plantean.

Llegamos así a este último número con una nueva pregunta: ¿qué nos enseña la metáfora paterna acerca de las condiciones de amor?

Si la metáfora paterna introduce una falta y produce una regulación del deseo, el amor no puede pensarse al margen de esa operación. Amar supone, hacer con aquello que falta; dirigirse al Otro desde un punto en el que ningún objeto puede asegurar una completud. Es allí donde pueden situarse tanto las condiciones que hacen posible el encuentro amoroso como aquello que, para cada sujeto, determina sus elecciones,
sus repeticiones y sus desencuentros.

Caracol(a) N.° 5 abre con una reflexión acerca de lo que puede enseñarnos un AE sobre la función de Eros en la Escuela, para continuar con textos a distintas voces y diferentes tonos que hacen resonar, en la contemporaneidad, interrogantes en torno a las condiciones de amor y a las modalidades que adquieren los lazos, hoy.

Con este número se cierra el recorrido de Caracol(a) hacia las Jornadas y, al mismo tiempo, quedan abiertas las preguntas que nos acompañaron a lo largo de este trayecto. Como una caracola que conserva y hace resonar las voces que la atravesaron, este boletín deja planteados interrogantes que encontrarán en las Jornadas otro lugar para continuar su elaboración.

Agradecemos a cada uno de los autores que hicieron posible este recorrido, contribuyendo a causar y sostener la transferencia de trabajo en nuestra Escuela.

¡Buena lectura y nos encontramos en las Jornadas!

Diana Ortiz
Paulina Salinas

¿QUÉ NOS ENSEÑA EL AE, ACERCA DEL EROS EN LA ESCUELA?

Raquel Cors Ulloa

DE LA ERRANCIA AMOROSA A UN AMOR MÁS DIGNO

Zulma Juchani Beltrán*

Nuestra época, resultado de la transición de estructuras tradicionales y roles familiares fijos hacia formas relacionales difusas, ha generado una profunda desorientación en los lazos contemporáneos. Este quiebre es lo que Zygmunt Bauman [1] denomina “vínculos líquidos”: interacciones ancladas en el aquí y el ahora, donde los límites se tornan inciertos y ambiguos. Mientras que para Freud la operación paterna se sostiene en la prohibición de la relación idílica entre la madre y el niño, Lacan introduce una función lógica y lingüística: el Nombre del Padre. En sus planteamientos posteriores, específicamente en su Nota sobre el padre y luego en el Seminario 17, Lacan teoriza la “evaporación del Nombre del Padre”,[2] destacando el borramiento progresivo de esta función ordenadora. Es en este horizonte de declive estructural donde cobra vigencia el aforismo planteado por Lacan en el Seminario 10: “Solo el amor permite al goce condescender al deseo”.[3] Esta premisa resulta fundamental en tanto ese “solo” implica que el amor constituye la vía de salida frente a la errancia de los vínculos actuales. Para comprenderlo, es preciso señalar que deseo y goce operan de manera antitética. El goce es pulsional: un empuje continuo y autista, ajeno a la palabra o al lazo, que busca su satisfacción a cualquier precio. En contraste, el deseo surge a partir de la falta y se orienta fundamentalmente hacia el Otro. Por ello, Lacan define el amor como “dar lo que no se tiene”:4 un acto donde el sujeto asume su propia castración o incompletud para salir al encuentro de la alteridad.

Desde la experiencia transferencial, el psicoanálisis plantea la transición hacia un “amor más digno”.[5] En la presentación de su libro Cómo terminan los análisis, Jacques-Alain Miller aclara que este paso exige prescindir de la ilusión de que “existe la relación sexual”,[6] velo que caracteriza propiamente al amor indigno.


* Psicoanalista en Cochabamba, Bolivia. Miembro de la Nueva Escuela Lacaniana (NEL) y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP).

[1] Bauman, Z., Modernidad líquida, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2003.

[2] Lacan, J., El Seminario, Libro 17, El reverso del Psicoanálisis, Paidós, Buenos Aires, 1992.

[3] Lacan, J., El Seminario, Libro 10, La angustia, Paidós, Buenos Aires, 2006.

[4] Lacan, J., El Seminario, Libro 4, La relación de objeto, Paidós, Buenos Aires, 1994.

[5] Lacan, J., El Seminario, Libro 20, Aún, Paidós, Buenos Aires, 1981.

[6] Miller, J.-A., “Presentación online del libro: ‘Cómo terminan los análisis’”, EOL TV, youtube.com

ARREGLÁRSELAS CON EL VÍNCULO AMOROSO

Robinzon Caicedo*

Para responder a la pregunta propuesta me oriento por lo que plantea Miller al decir que el amor “asegura el goce, es una modalidad de goce”.[7]

En ese sentido, si el padre “como una función estructurante del mundo humano”[8] está en declive, algunos sujetos se orientan por lo que encuentran de goce en el vínculo amoroso. Entonces, lo real del goce parece posibilitar que se sostenga algo en el tiempo, que lleva, en algunos casos, a que se trate de vínculos con un carácter insoportable y, a la vez, difíciles de soltar. Es por esta razón que, en la clínica psicoanalítica, cuando un sujeto viene a quejarse de su partenaire, no nos centramos en lo que parece fracasar, ni en empujar a que se termine la relación, ni en que se lean las “red flags” o en cualquier signo de “toxicidad”.

Si hablamos de goce se trata de lo que Lacan ya planteó: que el objeto a funda el lazo amoroso,[9] y esto puede llevar a una vertiente donde el amor se vuelve un medio de completud y convierte la vida amorosa en un drama.[10] En este orden de ideas, me parece que se trata de orientarnos, tanto en la práctica como en la vida, por la invención de cada uno, con cierto margen de fracaso, sin un ideal,11 guiarnos por el “saber arreglárselas con”.[12]

Entonces, me pregunto si la invención que cada uno pueda hacer en el vínculo amoroso se convierte en la oportunidad de que haya metáfora, para que no se vuelva el amor solo una búsqueda voraz de completud, y se pueda consentir a las permutaciones que en la vida amorosa puedan darse.


* Miembro Bajo Condiciones de la Nueva Escuela Lacaniana (NEL), Cali, Colombia.

[7] Miller, J-A., “Amor y goce”, Conferencias porteñas, Tomo 1, Buenos Aires, Paidós, 2009, p. 249.

[8] Comisión Epistémica, “Argumento”, XVI Jornadas de la Nueva Escuela Lacaniana La Metáfora Paterna, https://jornadasnelcf.com/xvi/portfolio-items/argumento-y-ejes/

[9] Assef, J., “Cuando el match fracasa. Tips lacanianos para un amor en el siglo XXI”, El Inconsciente frente al protocolo, Buenos Aires, Grama, 2026, p. 147.

[10] Ibid., p. 147.

[11] Ibid., p. 149.

[12] Ahumada, L., “Lo nuevo en el amor”, Bitácora Lacaniana N°10. Recomenzar, Buenos Aires, Grama, 2020, p. 309.

LA FAMILIA AYER Y HOY: SUPLENCIA FRENTE A LA INEXISTENCIA DE LA RELACIÓN SEXUAL

Aliana Santana*

Un hombre y una mujer no pueden tener, pero desean un hijo; eso los lleva a la procreación médicamente asistida. Un hombre trans, embarazado y casado con una mujer da a luz un hijo; una pareja de mujeres adoptan un hijo o acuden a la inseminación artificial por medio de un donante anónimo o no; una pareja de hombres adopta al bebé nacido a través de un vientre de alquiler; una pareja de hombres y
otra de mujeres deciden procrear dos hijos producto de la inseminación de las dos mujeres lesbianas por los dos hombres homosexuales, etc. Nuevos anudamientos que buscan hacer familia, nuevas maneras de procrear y de producir hijos.

Si la metáfora paterna tiene como resultado la interpretación fálica del deseo de la madre, la significación fálica, la constitución subjetiva, y la regulación del goce; si el significante del Nombre del Padre, la función del Nombre del Padre, la ley simbólica reguladora, la castración simbólica que metaforiza el deseo de la madre se complejiza en su funcionamiento, ¿cómo pensar su instrumentación en estos nuevos anudamientos que buscan hacer familia?

Sabemos con Lacan que la familia es en gran medida, por su propia naturaleza, un modo de suplencia frente a la inexistencia de la relación sexual. Si la familia está construida en torno de este agujero central, no tiene que extrañarnos que las crisis, al interior de las familias, existan siempre.

Para cada parlêtre, para cada hablante-ser, lo real de lo sexual sigue haciendo agujero, sea cual sea el anudamiento entre dos sujetos, sea cual sea la presentación familiar, sean cuales sean las modalidades de goce que los anudan o desanudan. No hay escritura de la relación sexual y de eso dan cuenta todos los hijos del mundo, a quienes les corresponde, uno por uno, su propia elaboración sinthomática.


* Psicoanalista en Ciudad de México, México. Miembro de la Nueva Escuela Lacaniana (NEL) y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP).

VIÑETAS DEL BOLETÍN

Comisión Boletín XVI Jornadas de la NEL

  • Diana Ortiz (Responsable)
  • Paulina Salinas (Responsable)
  • Beatriz García Moreno
  • Yndira Parra
  • Jorge Santiago
  • Pilar Santoyo
  • Diego Tirado

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