Lo que enseña la Metáfora Paterna sobre la sexualidad

Los textos reunidos en Caracol(a) N°1 poseen un hilo conductor orientado por la pregunta acerca de “lo que enseña la metáfora paterna sobre la sexualidad” y nos conducen a abrir una serie de interrogantes a partir de este eje común: ¿qué enseña la metáfora paterna en una época marcada por las transformaciones de la sexualidad, las nuevas modalidades del lazo social y las formas contemporáneas de goce? Invitamos a tres colegas a que, a partir de una pregunta, nos provoquen a bordear estas cuestiones. Desde la adolescencia como tiempo privilegiado de encuentro con el real de la pubertad, pasando por las manifestaciones actuales de la sexualidad y los modos singulares de elección de una posición sexuada, se despliega un campo donde las referencias tradicionales vacilan y donde cada sujeto se ve confrontado a inventar una respuesta propia, así como a la manera en que dicha respuesta puede ser alojada bajo transferencia.

Lejos de toda añoranza por figuras de autoridad consistentes o de la fascinación por las formas novedosas del síntoma, el psicoanálisis orienta una lectura que apuesta por verificar, caso por caso, qué función puede operar como mediación frente al goce y cómo la singularidad de cada arreglo permite tratar aquello que no encuentra una inscripción plena en el lenguaje.

Los invitamos a la lectura y a conversar a partir de los interrogantes clínicos que estos trabajos ponen en juego.

Diana Ortiz
Paulina Salinas

ADOLESCENTES BAJO TRANSFERENCIA. LA METÁFORA PATERNA HOY

María Victoria Ferrero*

El adolescente es de su época. Frente al real de la pubertad, el sujeto se sirve de los objetos disponibles en su cultura y se encuentra con las vicisitudes y tropiezos
del lazo social que caracterizan a las comunidades que habita. Las soluciones que pueda inventar dependerán, al menos en parte, de lo que su época le ofrece. Es así que el adolescente en el dispositivo analítico pone de frente al practicante con el espíritu de su época.

En lo que concierne a la sexualidad, la clínica con adolescentes implica asistir a los tropiezos y desencuentros que conlleva el pasaje de la sexualidad infantil a la
sexualidad adulta. En palabras de Claudia Lijtinstens, se trata de un tiempo lógico en que “[…] el ingreso del registro de lo hétero al propio cuerpo se produce al
mismo tiempo que el ingreso de los objetos y del cuerpo del otro, desplegándose una escansión en lo sexual y una reconfiguración del narcisismo que reintroduce
la pregunta por la «pequeña diferencia» […], cuestión que hoy toma la forma de un vértigo que desata una metonimia identificatoria en la que «…la tradición se
sustituye por la consumición»”.[1]

Puntualmente, en lo que concierne a la metáfora paterna, Lijtinstens señala que hoy verificamos “[…] una proliferación de la inexistencia (del Otro, de la Mujer,
del Hombre…) que deja al sujeto librado a un goce excesivo en relación con los objetos de consumo. Los modos de gozar están liderados por el objeto a que, como
sabemos, es asexuado. «No hay sexuación sino a partir del significante fálico», lo que no quita que haya diversas maneras de inscribir el goce y el cuerpo respecto
de ese significante”.[2]

Los adolescentes testimonian formas inéditas de desorientación, pero también invenciones singulares para tratar lo imposible que la sexualidad reabre. Bajo
transferencia, no se trata de restaurar la consistencia del padre sino de alojar la invención de una respuesta singular frente al goce y al deseo; de verificar cada vez, la operación de la metáfora paterna ubicando qué funciona, caso por caso, como mediación frente al goce disruptivo.

El practicante enfrenta muchos desafíos ¿cómo acompañar al sujeto adolescente en la extracción de lo singular sin confrontar con los discursos en los que se sostiene? O por el contrario ¿cómo no quedar fascinados por el despliegue significante que empuja a la metonimia incesante?


* Psicoanalista en Ciudad de México, México. Miembro de la Nueva Escuela Lacaniana (NEL) y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP).

[1] Lijtinstens, C., “Salidas de la infancia y sexuación”, Revista digital Virtualia, vol. 34, No XVII,
https://www.revistavirtualia.com/articulos/783/fundamentos-y-actualidad-de-la-clinica/salidas-de-la-infancia-y-sexuacion

[2] Ibíd.

¿QUÉ NOS ENSEÑA LA METÁFORA PATERNA RESPECTO DE LAS MANIFESTACIONES CONTEMPORÁNEAS DE LA SEXUALIDAD?

Pablo Reyes*

Asistimos a una transformación de la sexualidad que pone en cuestión la moral tradicional, produciendo un malentendido entre las generaciones.[3] Ahora bien,
más allá de los espejismos imaginarios, como también las pasiones que despiertan estos nuevos arreglos, la pregunta para los analistas sería si estos cambios ponen en cuestión la metáfora paterna.

La metáfora paterna tiene una función estructural normativizante del deseo, condenándolo a ser siempre deseo de Otra cosa. [4] Ella no opera de la misma forma en los seres hablantes. Para algunos habrá forclusión del significante paterno, para otros desmentida de la castración materna y, finalmente, algunos llegarán a la aceptación de la castración simbólica. Así, la respuesta a la metáfora determina la función del sujeto en relación a su deseo, lo que no implica la asunción del “tipo ideal sexual” de la especie.

Por ejemplo, el resultado de la metáfora en el neurótico introduce dos fórmulas sobre la virilidad y la feminidad que son compatibles con los nuevos arreglos de la sexualidad contemporánea. Sobre la virilidad, se trata siempre de una identificación metafórica con el padre, lo que conlleva siempre la sombra de ridículo; parafraseando a Lacan, un hombre es siempre metáfora de sí.[5] En cambio, en la feminidad el sujeto no se enfrenta con esa identificación, lo que implica que una verdadera feminidad, siempre tiene una dimensión de coartada, como también algo de extravío.[6]

Cerraría entonces planteando algunas preguntas para investigar la relación entre la función estructurante de la metáfora y las nuevas formas de la sexualidad
contemporánea. Del lado de la virilidad contemporánea ¿qué nuevas metáforas y qué nuevos ridículos? Del lado de la feminidad ¿qué nuevas coartadas y qué nuevos extravíos?


* Psicoanalista en Santiago de Chile, Chile. Miembro de la Nueva Escuela Lacaniana (NEL) y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP).

[3] Bergström, M., “Hablar de recesión sexual en los jóvenes es no entender lo que les pasa”, El País,
https://elpais.com/chile/2026-01-24/marie-bergstrom-sociologa-hablar-de-recesion-sexual-en-los-jovenes-es-no-entender-lo-que-les-pasa.html

[4] Lacan, J., El Seminario, Libro 5, Las formaciones del inconsciente, Paidós, Bueno Aires, 1999, p. 181.

[5] Ibíd., p. 201.

[6] Ibíd.

LA METÁFORA PATERNA Y LA ELECCIÓN DE UNA POSICIÓN SEXUADA HOY

Piedad Ortega de Spurrier*

Esta contribución intenta situar la elección sexuada en la actualidad y la manera como la metáfora paterna incide en ese acceso.

Lacan en su Seminario 5, Las formaciones del inconsciente [7] ya había mencionado, en el tercer tiempo del Edipo, el acceso a una elección sexuada, como resultado de los lugares que ocupan el padre, la madre, el niño y el falo, tema inconcluso al que se refiere en su Seminario en los años 1970, 1971, 1972, 1973. Las fórmulas de la sexuación del Seminario 20, Aún,[8] dan cuenta de una formalización acerca de las posiciones sexuadas. Queda aclarado que para Lacan un hombre y una mujer son efectos del lenguaje y no categorías biológicas y destaca la dificultad de establecer qué es un hombre y una mujer para el psicoanálisis al poner en cuestión la existencia de un decir verdadero en relación al sexo. Las fórmulas de la sexuación ponen en evidencia que al inscribirse el no-todo del lado femenino, la elección binaria se precipita en el agujero de lo real al no constituir un conjunto total integrado con el lado masculino.

Las invenciones actuales frente a ese agujero difícil de precisar, precipitan debates álgidos. Cuando más se intenta definirlas en su totalidad, generan aún más síntomas que toman forma en los diversos discursos sociales y cada vez soportan menos la incertidumbre, las ambigüedades que son índice de la fractura estructural que atraviesa la sexualidad humana.

Las comunidades de goce muy en boga en la actualidad pretenden hacer desaparecer dicha fractura mediante la reivindicación de una satisfacción pulsional
que es autoerótica. Paradójicamente, ese cuerpo del Uno está marcado por el campo del Otro que incide en las condiciones del goce pulsional. La promesa de un mundo sin límites al goce, se encuentra con un escollo-objeto con el que el sujeto tendrá que arreglárselas porque implica una pérdida del goce del Uno para obtener alguna satisfacción. Así este tendrá que pasar por el Otro cuyos montajes sin fin son propios de esta época.


* Psicoanalista en Guayaquil, Ecuador. Analista Miembro de la Escuela (AME) de la Nueva Escuela Lacaniana (NEL) y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP).

[7] Lacan, J., El Seminario, Libro 5, Las formaciones del inconsciente, Paidós, Buenos Aires, 2010, pp. 197-201

[8] Lacan, J., El Seminario, Libro 20, Aún, Paidós, Buenos Aires, 2008, p. 38

Comisión Boletín XVI Jornadas de la NEL

  • Diana Ortiz (Responsable)
  • Paulina Salinas (Responsable)
  • Beatriz García Moreno
  • Yndira Parra
  • Jorge Santiago
  • Pilar Santoyo
  • Diego Tirado

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